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La fuerza del perdón

Después de las Navidades podemos pensar en el

#perdon perdón, especialmente dentro de las familias. Perdonar nos libera. “Guardar el dolor en el corazón es un gesto autodestructivo”.

Muchas veces cito frases de personas de religiones lejanas, con las que nos es fácil identificarnos… Hoy cito una homilía del Papa Francisco, referente al perdón, el dolor que deja y su liberación. Especialmente con la familia… Por qué nos hacemos tanto daño cuando nos queremos tanto? No sería más fácil bajar a ras de suelo con el corazón en la mano, bajarnos del pedestal del ego y tender la mano? En los dos sentidos: en el de dar y en el de recibir.

FAMILIA, LUGAR DE PERDÓN … No hay familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de los demás. Decepcionamos unos a otros. Por eso, no hay matrimonio sano ni familia sana sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y la supervivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en una arena de conflictos y un reducto de penas.
Sin perdón la familia se enferma. El perdón es la asepsia del alma, la limpieza de la mente y la libertad del corazón. Quien no perdona no tiene paz en el alma ni comunión con Dios. La pena es un veneno que intoxica y mata. Guardar el dolor en el corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. El que no perdona se enferma física, emocional y espiritualmente.
Y por eso la familia necesita ser lugar de vida y no de muerte. Territorio de cura y no de enfermedad; escenario de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde la pena produjo tristeza; en la que el dolor causó la enfermedad.

Papa Francisco

Autor:

Estudiante de la vida. Apoyo a las mujeres. Yoga. Meditación. PNL. Familia.