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Cambia tus pensamientos y cambiarás tu vida

Louise Hay decía: «En la vida nuestros pensamientos y nuestras creencias han creado el momento actual, y todos los momentos hasta este mismo. Lo que ahora estés eligiendo creer y pensar creará el siguiente momento, y el siguiente día, y el siguiente mes, y el siguiente año».

Cuando tomas conciencia y decides cambiar aquello que sabes que no funciona por cosas y que sí funcionan, estás cambiando tu manera de pensar, tu manera de actuar. Dejas de ser una víctima para llevar la dirección de tu vida, tomando las riendas y cambiando lo que sabes que puede mejorar. Actuando. Pero primero, pensando diferente. Con sólo pensar no hay suficiente, y con actuar tampoco. Si el pensamiento y la acción no concuerdan, es posible que nuestra vida se tambalee. Es necesaria una estrategia, y una dirección: un pensamiento fuerte, que te enamore, que sea el motor del deseo de llevar a cabo y actuar.

No te ha pasado nunca que cuando tienes proyectos que te hacen ilusión y empiezas a ver cómo se van realizando, ves la vida con otros ojos, todo se vuelve fácil, te relacionas mejor con la gente?

Quieres poner hilo a la aguja y empezar a coser tu futuro? La Programación Neurolingüística puede ayudarte.

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Ahimsa, los Oscar y Will Smith

Esta última ceremonia de los Oscar ha dejado claro que si se utilizara más ahimsa, el primer precepto de Yama (que a su vez es el primero de los 8 pasos del Yoga), el mundo sería diferente.

Ahora os explicaré por qué, pero primero me gustaría explicar qué pasó.

Desde hace unos años, las personas que se dedican a hacer reír lo hacen a partir de pseudo-chistes que critican a otras personas, y eso provoca risa. Pero, qué tipo de risa provoca? Es una risa fácil, poco respetuosa, que cuando alguien se ríe por ese tipo de chistes necesita mirar a los demás y buscar complicidad. Porque por sí solos no se ríen. Si se quedan solos en esa risa, se acabó la risa. Sólo es una complicidad a través de un lenguaje común de desprestigio, de creerse superiores a los demás, de no respetar las diferencias entre las personas. Como habría dicho Marshall Rosenberg, creador de la Comunicación No Violenta, lo que pasó es que se usó el «lenguaje chacal», versus el «lenguaje jirafa» (la jirafa es el mamífero terrestre que tiene el corazón más grande).

Este año volvió a suceder, y ese tipo de «lenguaje chacal» se ha trasladado, por la influencia de Hollywood, también, a otros tipos de ceremonias como los Goya y demás espectáculos. Se supone que esa «gracietas» se ponen en el guión para distraer al público entre premio y premio. ¿Realmente necesitan distraer al personal con chistes irrespetuosos añadiendo tiempo a la gala y a la vez no hay espacio para dar en directo premios tan importantes como mejor montaje, mejor maquillaje y peluquería, mejor diseño de producción, mejor sonido, mejor corto de ficción, mejor corto de animación, mejor corto documental y mejor banda sonora? Sea como sea, el objetivo era crecer en público, y vaya si lo han conseguido. La audiencia, el share, aumentó. La pregunta es: ¿vale la pena?

Pero volvamos a lo que pasó.

En esa misma gala, la actriz Amy Schumer criticó que Leonardo di Caprio tuviera novias jóvenes. Por qué? Para qué? Eso hace reír? A quién le hace gracia? Si todos vamos buscando cosas que no nos gustan, las encontraremos. Pero tenemos que hacer bromas fáciles con eso? Además, no todo el mundo estará de acuerdo con que le guste una cosa u otra al/la cómico/a de turno. Realmente hacer humor es difícil. Porque hacerlo así es fácil. Y grosero. En este caso, seguro que Amy Schumer podía haber hecho otro tipo de bromas.

Pero la escena del día fue cuando Chris Rock habló del peinado de la mujer de Will Smith. Podemos mirar las imágenes una y otra vez. Chris Rock venía de hacer otra broma sin ninguna gracia hacia Javier Bardem y Penélope Cruz, en la que el lenguaje corporal de ella dejaba claro (al mover la cabeza de lado a lado) que la broma no tenía ninguna gracia, y Bardem hizo una respuesta rápida dando por buena la broma. Cuando llegó el momento del «chiste» de la mujer de Will Smith, habló con el cuerpo rígido y la mueca de la boca se le fue ladeando cada vez más, se le congelaron las mejillas, abrió los brazos de manera automática y dura, completamente tieso, su sonrisa se abrió de oreja a oreja porque tenía que hacerlo, las narices se le abrieron como necesitando aire, y su mirada buscaba complicidad en el público, mientras se iba acercando Will Smith. No se había sentido bien con esa broma, estaba claro. Pero estaba en el guión, allí fue. Le había tocado estar en la ceremonia de los Oscar, eso era un privilegio y un nuevo éxito en su currículum. Y lo soltó. Pero no fue gratis.

Esa fue la parte del cómico. Pero vamos a los afectados. En el momento de la «broma», Will Smith se rio echando su cuerpo para atrás cerrando su cuerpo con las piernas cruzadas, mirando hacia el cómico, como intentando seguir la broma «porque tocaba». No podía buscar complicidad en nadie, y menos en nadie que tuviera cerca.

La parte de la mujer de Will Smith fue clarísima. Ella miró hacia el cielo como pidiendo a Dios: «ayúdame, porque me ha tocado a mí la broma pesada irrespetuosa».

No he visto ninguna imagen de cómo interactuaron Will Smith y su Jada Pinkett-Smith, pero algo tuvo que pasar cuando ellos debieron darse cuenta de que estaban tomando opciones muy diferentes. Y ahí fue cuando el pater familias subió al escenario «en defensa de su familia».

La bofetada fue de lo que todo el mundo habló ese día y unos cuantos más, criticando la bromita y a Will Smith por violento, él mismo pidió perdón, cuando él se dio cuenta –después de la bofetada– que lo más elegante habría sido irse de la gala, o, en su discurso, hacer una alusión a las bromas pesadas de las que su mujer fue objeto, y ya está. Si no hubiera ganado el Oscar (aunque parecía que estaba cantado), podría haberlo hecho en la prensa al día siguiente, por ejemplo.

Quién tuvo la culpa?

Will Smith por violento? Chris Rock por hacer ese tipo de broma? Los Oscar por poner a esos guionistas y «cómicos» a hacer bromitas que faltan el respeto a la gente?

Seguramente todos. Por usar todos ellos «lenguaje chacal»; porque el «chacal» es un lenguaje de código compartido desde la infancia, que utilizamos criticando a las demás personas, buscando tener razón y creyéndonos con el derecho de manejar la realidad a antojo de nuestro poder. Y entonces pegar. Pegar duro con la palabra, con la mano, con armas o con bombas.

El primer Yama de todos es AHIMSA

Ahimsa se suele traducir como no violencia. Sri Andrei Ram dice que no es realmente «no violencia», sino «tener cuidado con la violencia, ejercer la menor fricción posible. Ahimsa es «no fricción». Cuando ejercemos ahimsa hacia los demás y hacia nosotros mismos como seres humanos, por sí solos empezamos a movernos en un mundo más respetuoso, con menos violencia, con más amor. Puedes leer más sobre Ahimsa, los Yamas y los Niyamas en el artículo sobre Yamas y Niyamas, la ética del yoga.

Imaginaos qué habría pasado si Chris Rock hubiera hablado con respeto y cariño, con bromas dulces y cariñosas (con un poco más de rato en la ideación del guión), y con tiempo para que todas las categorías fueran premiadas.

Seguramente se habría hablado más de los premios y menos de la bofetada. Eso sí, es posible que hubiera tenido un poco menos de share? Ay, el share!

Qué tal trabajar ahimsa?

Ahimsa aplicado a la comunicación