Nos enseñan a ser autosuficientes desde pequeñ@s, nos dicen que no tenemos que necesitar a nadie… cuando el ser humano es sólo autosuficiente en grupo.
Como le pasa a cualquier animal gregario, las relaciones y las acciones entre i dividuos son fundamentales..
Sólo ocupamos un lugar en el grupo cuando damos y cuando recibimos.
Nuestras peticiones ayudan a nuestr@s colegas a sentirse útiles y además cuando nos pidan algo nos sentiremos a gusto devolviendo los favores. Favores crean favores y refuerzan amistades.
Por otro lado, pidiendo nos ponemos en situación de inferioridad, trabajamos nuestro ego, y a la vez fomentamos la empatía y la compasión. Y cuanto más damos y recibimos, más nos damos cuenta que esas situaciones de inferioridad o de necesidad son pasajeras, gracias a las amistades.
Pidiendo y haciendo favores nos vemos a tod@s como human@s, y no queremos aparentar ser superiores, como tampoco vemos a nadie como superior. Somos una cadena. Una cadena de favores.
Y, sobre todo, pídelos.